Cuando optimizar ya no alcanza: del hacer marketing al entenderlo
- Chrisley Delgado
- hace 2 días
- 4 Min. de lectura
Actualizado: hace 1 día
El 83.3% de los marketers reportan haber experimentado burnout en algún momento de su carrera profesional —la tasa más alta entre todas las industrias. Pero hay algo aún más revelador: más de la mitad de los marketers de 25 a 34 años ya teme experimentar burnout en su rol actual.
El problema no es que estemos trabajando más. Es que estamos pensando menos.
¿Cuándo fue la última vez que alguien preguntó "qué aprendimos" en lugar de "por qué bajó el CTR"?
Si la pregunta te incomoda, no es casualidad.
En marketing, muchas veces aprendemos a ejecutar antes de aprender a pensar. Optimizamos campañas, defendemos métricas y ajustamos variables con precisión quirúrgica, pero rara vez nos detenemos a cuestionar si estamos resolviendo el problema correcto.
Y eso, con el tiempo, empieza a pesar. Más del 76% de profesionales de marketing coinciden en que necesitan más tiempo para trabajo enfocado—no más tareas, sino espacio para pensar.
El problema no es optimizar. El problema es quedarse solo ahí
Hay algo que nadie suele decir cuando entras al mundo del marketing: que vas a pasar más tiempo justificando números que entendiendo personas.
Que vas a explicar por qué un CPA subió 3%, mientras nadie se pregunta si estamos llegando al usuario correcto.
Que vas a operar dashboards como si fueran un fin en sí mismos, mientras las decisiones estratégicas se toman lejos de la data.
Y que, sin darte cuenta, tu trabajo empieza a valer solo cuando los indicadores suben, no cuando los aprendizajes son más profundos.
No porque el análisis no importe—importa más que nunca. El empleo de analistas de investigación de mercado crecerá un 7% entre 2024 y 2034, muy por encima del promedio. Pero ese crecimiento viene con una advertencia: el talento solo importa cuando hay espacio para usarlo.
El "síndrome del analista invisible"
Si trabajas con data, probablemente te resulte familiar:
Sabes leer patrones donde otros ven ruido. Encuentras insights que podrían cambiar decisiones. Conectas comportamiento, contexto y resultados.
Pero al final del día, tu análisis termina resumido en una línea de un reporte que nadie lee completo. Tus recomendaciones se posponen. Tu curiosidad se diluye entre tareas urgentes que nunca deberían haber sido urgentes.
No es falta de talento. Es falta de espacio para pensar.
Y las consecuencias son reales: el burnout se manifiesta como agotamiento crónico, reducción de productividad, dificultad para acceder a la creatividad, y ansiedad severa que afecta la toma de decisiones.
Hacer marketing vs. entender marketing
Con el tiempo, se vuelve evidente que existen dos formas de trabajar en marketing.
Hacer marketing:
Ejecutar campañas sin contexto
Reportar números sin narrativa
Optimizar tácticas sin una hipótesis clara
Crecer en tareas, no en criterio
Entender marketing:
Diseñar experimentos, no solo tests A/B
Conectar comportamiento del usuario con impacto en negocio
Cuestionar el brief antes de aceptarlo
Aprender incluso de lo que "funciona"
La diferencia no está en las herramientas. Está en el enfoque.
Y tarde o temprano aparece la pregunta incómoda: ¿estoy creciendo en cómo pienso o solo en lo que ejecuto?
Lo que realmente significa crecer en marketing
No creces por acumular campañas en tu portfolio. Creces cuando alguien confía en tu criterio para tomar decisiones que importan.
Cuando pasas de recibir instrucciones a proponer direcciones. Cuando tu opinión deja de ser "la del analista" y empieza a ser la de alguien que entiende el negocio desde el marketing.
Eso no ocurre en cualquier entorno.
No ocurre donde el marketing es solo un centro de costos. Ni donde la data se usa para justificar decisiones ya tomadas. Ni donde la estrategia es solo un sinónimo elegante de pauta.
Ocurre donde el marketing es una ventaja competitiva.
Cómo se siente el marketing cuando está bien hecho
Se siente como una conversación constante entre data, creatividad y negocio. Como un espacio donde probar no es un riesgo, sino parte del proceso. Donde fallar enseña, y aprender tiene valor.
En Revenue, entendemos el marketing de esa forma. No como un área que "acompaña" al negocio, sino como parte activa de él.
Los analistas no solo miran dashboards: participan en decisiones, entienden el modelo de ingresos, hablan con clientes, proponen y conectan puntos.
Cuando algo funciona, no es casualidad. Es pensamiento, criterio y cultura.
La pregunta que vale la pena hacerse
No es si estás aprendiendo una herramienta nueva. Es si el lugar donde estás te obliga a pensar mejor.
El 55% de los marketers está considerando un cambio de carrera, impulsado por la búsqueda de mejor compensación, beneficios y condiciones. Pero más allá del salario, la pregunta fundamental es otra:
¿Tu entorno actual te está ayudando a convertirte en el profesional que quieres ser?
Porque puedes seguir optimizando campañas y cumplir objetivos. O puedes trabajar en un entorno donde cada proyecto te empuja a entender más, cuestionar más y construir mejor.
Si este texto te resonó, quizás no sea casualidad.
A veces, crecer no es hacer más. Es pensar distinto.
Y eso comienza eligiendo dónde inviertes tu tiempo y tu talento.